María Conchita Alonso: “Todavía disfruto mi carrera”









Había abandonado su carrera artística para dedicarse al activismo político. Quería “salvar a Venezuela”. María Conchita Alonso (Cuba, 1957) asegura que no se arrepiente de haber invertido tiempo en la lucha que emprendió desde el exilio en pro del país que hace años la adoptó. Tras no ver los resultados deseados, la actriz y cantante decidió enfocarse en otra de sus grandes pasiones.

“A mí siempre me gustaron los animales. En mi casa hubo gatos. Mi primer gato lo tuve cuando vivía en Venezuela y estaba haciendo la telenovela Alejandra (1994). Me cansé de seguir gastando mis energías en algo en lo que veía no podía ayudar. Sigo en ese activismo, pero más reducido. Siento que de esta forma estoy aportando algo. Sin embargo, mi mirada sigue puesta en Venezuela”, comenta, a través de una llamada telefónica, desde su residencia en Beverly Hills.

–¿Cómo surgió la iniciativa de Noche de casino?

–He creado la organización Vee Fauna (Venezuela Endorsa la Fauna). Llevo varios años ayudando a fundaciones y personas. Quisimos hacer nuestro primer evento y queremos que eso se convierta en algo permanente, como ocurre con otras grandes organizaciones, para que la gente pueda recibir donaciones.

–¿Qué receptividad tuvo el espectáculo?

–Cuando empecé a organizar esto no pensé en nadie. Pensé en hacerlo yo sola. La primera persona invitada fue Kiara. Rudy La Scala vive aquí, en Estados Unidos. Pero he armado un equipo maravilloso no solo de venezolanos. Hay una cantante de música regional y locutora mexicana que se llama Carmen Jara, ella es muy emblemática para los mexicanos y también quiso apoyar el evento. Poco a poco fue saliendo todo esto.

–¿Qué ha pasado con su faceta de cantante? ¿Por qué ha tardado tanto en publicar un nuevo disco?

–Hacer música involucra a un equipo de trabajo grande, y yo no lo tengo. Sí tengo mi mánager, mi agente y mis abogados, pero hace falta esa parte del equipo que se encarga de todo lo demás. Había abandonado mi carrera para dedicarme a salvar a Venezuela a través del activismo. Sigo cantando, me muevo de un país a otro, mas no he hecho giras. He estado componiendo canciones con un socio que tengo. De hecho, hay un tema que se llama Together que fue el seleccionado para la campaña Vee Fauna.

–¿Después de su trabajo en Caught, no ha vuelto a conectarse con otro proyecto de cine independiente?

–Tengo varios proyectos muy grandes que en estos momentos se están negociando y tienen que ver un poco con mi faceta como actriz. En ese proyecto también habrá música. Hay otro propuesta que queremos producir y esto se está adelantando mucho. Ambos fusionan la actuación y la música.

–¿Considera que Hollywood aún se interesa en actrices como usted?

–Llega un momento, a cierta edad, donde obviamente ya no tienes tanto trabajo como antes. A esta altura de mi vida, si considerara retirarme, pudiera hacerlo porque ya lo he hecho todo. He hecho muchísimo más que muchas personas en el mundo. Yo pudiera estar muy bien tranquila en algún lugar del mundo pintando o haciendo lo que me dé la gana, pero opto por seguir porque todavía dentro de mí siento que quiero seguir haciendo cosas; en este momento estoy haciendo lo que quiero hacer. No me ha picado el gusanito de abandonarlo todo, de querer desaparecer, todavía disfruto mi carrera, y también ayudar. Si la gente supiese lo que siente uno cuando ha ayudado. Es una satisfacción inmensa.

–¿Cuál es la realidad de los artistas latinos que mucho tiempo después de usted han decidido emigrar a Estados Unidos?

–Las cosas van a hacer distintas para quienes están en Miami y en Los Ángeles. Quien no hable inglés, quizá tiene un poco más de oportunidades en Miami porque la mayoría de las producciones hispanas son hechas allá. Quien domine el idioma, no tenga miedo en empezar desde cero y sea insistente, puede venir a Los Ángeles. Para probar suerte en el teatro debe ir a Nueva York. Pero no es nada fácil. No puede haber espacio para el ego. En lo absoluto, porque los rechazos no son fáciles de asimilar para quien tenga ego y ya ha disfrutado de una carrera con un nombre y no quiere arriesgar nada. Cada quien decide dónde estar en la vida.

–¿Alguna vez se deja de ser latino? ¿Es un estigma?

–No. En lo absoluto. Siento que hoy día hay más oportunidades. Nos hacen más caso porque saben que hay un mercado, y lo que importa es que haya un mercado que genere dinero.

–En reiteradas oportunidades usted hizo público su rechazo a Donald Trump. ¿Ha cambiado en algo su carrera ahora con él en el Gobierno?

–Aunque siempre lo preferí a él que a Hillary, he optado por no apoyar a más nadie. Pero eso sí, él ha sido el único que le ha dejado saber al mundo constantemente la realidad de Venezuela, y el único que ha hecho algo, aunque necesitamos mucho más. No lo apoyé pero tampoco lo ataqué. Mi carrera no ha cambiado para nada con Trump. Hollywood es bastante izquierdista. ¡Con billete! Y ellos saben bien de qué lado estoy, eso sí me ha traído enemigos, pero desde hace tiempo porque yo callada nunca me he quedado.

–Hace pocas semanas Osmel Sousa anunció su retiro de la Organización Miss Venezuela. ¿Qué opina al respecto?

–Creo ya era hora de que se retirara. Hizo lo que tuvo que hacer y lo hizo bien. Ya está mayor como para seguir trabajando tanto y es muy difícil con la situación venezolana seguir presentando algo de altura, la decadencia del concurso empezó hace años y seguro que Osmel se cansó. Yo no me formé con él; en aquella época, con una que otra excepción, a las misses no las mandaban a operar, ni nos entrenaban, cada quien tenía control de sus acciones y vidas. Éramos cien por ciento naturales, con una que otra excepción. Aunque en lo único que se le hizo caso fue cuando recomendó a mi mamá usar el vestido de la noche final, que a ella no le gustó mucho y me quitó puntos en ese desfile.

–Usted tuvo romances con varios galanes. ¿Nunca consideró la idea de casarse?

–Estuve comprometida cinco veces, pero nunca fluyó. No me arrepiento en lo absoluto de no haberme casado con ninguno de ellos porque ahora tendría cinco divorcios encima. No lo descarto, uno nunca sabe si en un año, en cinco o en diez llega la persona. El matrimonio no tiene edad. Casarse no tiene edad.

–¿Y la maternidad?

–Estoy muy feliz como estoy. No me arrepiento de nada. Yo rescato animales, los veo como mis hijos, los trato como mis hijos.

–¿Qué le falta a su carrera?

–No me hace falta nada. Incluso he hecho música en inglés en su momento en Venezuela producida por Rudy La Scala.

–¿Cambiaría algo si pudiera comenzar de nuevo?

–En realidad, de mi carrera no cambiaría nada, pues nada de lo que he hecho me ha hecho daño.

@AndresMuria

Fuente:.eluniversal.com




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